Les presentamos los mitos más comunes acerca de la prostitución. Estos mitos son repetidos a lo largo del tiempo sin el menos análisis crítico ni confrontación con la realidad. Su finalidad es el control social, dar pseudorespuestas a preguntas o inquietudes que la gente puede hacerse y de esa manera cerrar el cuestionamiento, obturar el pensamiento. Es así como logran sostener esta actividad como algo “normal” cuando es una clara violación a los derechos humanos.
Es el oficio más viejo del mundo
FALSO
Supone que la prostitución es un atributo innato de las mujeres y, por lo tanto, inevitable, construcción muy conveniente al patriarcado y a los explotadores. La prostitución expone el propio cuerpo al servicio de otro, para que sea usado como mercancía, por tanto no es oficio sino esclavitud.
Es una forma sencilla de ganar mucha plata
FALSO.
Los proxenetas son los que se enriquecen. La trata y el tráfico de mujeres para las redes de prostitución es uno de los negocios más redituables, junto con el tráfico de drogas y armas.
Es elección libre, lo asumen de manera voluntaria
FALSO.
Para millones de mujeres, escoger entre hambre, abuso, aislamiento o prostitución no representa una verdadera opción.
Lo hacen porque les gusta
FALSO.
La mayoría llega a la prostitución luego de historias de violencia, vulnerabilidad, pobreza, engaños (de sus parejas, de sus familiares), violaciones, exclusión y falta de educación.
Muchas también son secuestradas y obligadas, mediante torturas, amenazas, violencias. La prostitución no es elección. Es una opción cuando no hay otra opción.
La prostitución VIP es de libre elección, no es lo mismo que la prostitución de las mujeres pobres
FALSO.
Las mujeres que son prostituidas en los lugares vip, también son usadas como mercancía (un poco más cara), también han aprendido que sus cuerpos están al servicio del varón.
Se prostituyen para darle de comer a sus hijos/as
FALSO.
Las mujeres aman a sus hijos/as, sobre todo si eligieron ser madres, esto no imposibilita el darse cuenta que sólo a ellas se les requieren todos los sacrificios para su cuidado y bienestar.
Muchas veces sus hijos/as son vendidos/as por las redes, obteniendo ganancias extras para los proxenetas.
La prostitución es un trabajo
FALSO.
Esta forma de legitimación es un ardid de los y las oportunistas que “lucran” con cada mujer en situación de prostitución.
Todas las mujeres son putas
FALSO.
El sistema patriarcal utiliza la palabra “puta” para estigmatizar a cualquier mujer trasgresora.
A la vez une y separa en putas y no putas: “las obedientes” y “las domesticadas”.
Son mujeres de vida alegre
FALSO.
La vida de una mujer en situación de prostitución no es fácil ni alegre. Esta es una expresión acuñada por clientes y proxenetas que sirve para restarles responsabilidades en el daño que producen.
Si la prostitución no existiera habría más violaciones
FALSO.
No es cierto que los deseos sexuales de los varones sean irrefrenables.
Esto es una construcción del patriarcado.
Legalizar la prostitución protege a las mujeres
FALSO.
El certificado de salud no se exige a los clientes- prostituyentes. Sólo protege el negocio para los fiolos, proxenetas y redes de prostitución.
Prohibir la prostitución es lo más digno para la sociedad
FALSO.
Cuando se prohíbe la prostitución, se persigue a las mujeres.
La mujer como provocadora y el varón como víctima no responsable
FALSO.
El varón es un cliente potencial desde que deja de ser niño. El sistema patriarcal-capitalista nos enseña que los varones tienen derecho sobre los cuerpos de las mujeres y, a la vez, que los poderosos tienen derecho sobre los cuerpos de los más débiles.
La prostitución está inserta en un mecanismo de múltiples sistemas de opresión y explotación: estructuras económicas y sexistas que crean barreras para el desarrollo en el plano personal, educativo, político y en el plano laboral de todas las mujeres.
Eliminando murallas sexistas e igualando posibilidades mediante la supresión de estructuras económicas injustas es cómo abriremos la vía para las mujeres entrampadas en la explotación sexual.
Eliminando la dominación masculina sobre la sexualidad de las mujeres eliminaremos a los prostituyentes de nuestras sociedades. Respetar los Derechos de las Humanas es la consigna.